No sé en qué momento pasé de estirar mi mano al cielo para tratar de alcanzar las estrellas a tener a la estrella más brillante a mi lado.
Pasé de ver los amaneceres y atardeceres a la distancia, a poder ver los más hermosos en tus ojos.
De soñar con un futuro lejano a saber que lo estaba construyendo en el presente contigo.
No sé en qué momento pasó que todo aquello que llamaba sueño lo convertiste en una realidad.